Cuando lo conocí, ya sabía que las cosas iban a tener que ser así. Quizás por eso lo cancelé a ultima hora y nunca me junte con el para tomar un café, conversar y saber mas el uno del otro.
Inconscientemente no quería empezar a ilusionarme con algo que,
en ese momento, para mí no podía ser.
Entonces, nunca lo llamé para salir a tomarnos ese café. Le escribí un mail disculpándome y dándole una excusa tonta.
Cuando él la leyó, ya estaba del otro lado del Atlántico.
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