domingo, 13 de junio de 2010

"Aturdido y abrumado
por la duda de los celos,
se ve triste en la cantina
un bohemio ya sin fe.
Con los nervios destrozados,
y llorando sin remedio
como un loco atormentado.

Se ve siempre acompañado
del mejor de los amigos,
que le acompaña y le dice:
"ya está, bueno de licor".
Nada remedia con llanto,
nada remedia con vino
:
al contrario, la recuerda
mucho más su corazón."

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