Se va el 2010.
Hace bien en irse. Que ni se despida ni haga el más mínimo intento de quedarse.
Su estadía me generó más complicaciones que complacencias.
Hace bien en irse. Que ni se despida ni haga el más mínimo intento de quedarse.
Su estadía me generó más complicaciones que complacencias.
Impunemente me abofeteó en más de una ocasión. Me hizo pedir clemencia, arrodillada sobre la alfombra, sin que se inmutara. Me puso la soga al cuello hasta ponerme violeta. Y sé que espero que me rindiera, que lo deseó hasta darse por vencido cuando lo insulté con el último aliento.
Fue un año difícil.
Irrespetuosamente jodido.
Pero hay revancha. En todo lo hay.
El desquite lo trae el año que ya está bajando del tren, que viene a quedarse por otros 365 dias nuevos.
Si cumple con su promesa, habrá menos dudas y más certezas, más acercamientos que promesas, mucho más bienestar que bajones.
Fue un año difícil.
Irrespetuosamente jodido.
Pero hay revancha. En todo lo hay.
El desquite lo trae el año que ya está bajando del tren, que viene a quedarse por otros 365 dias nuevos.
Si cumple con su promesa, habrá menos dudas y más certezas, más acercamientos que promesas, mucho más bienestar que bajones.
Traerá la sensación de plenitud que me permita disfrutar el baile en el perímetro de una baldosa.
Los abrazos.
La emoción anudada a la altura del estómago.
Los momentos que pediré que se conviertan en eternos.
Las caras de siempre y las nuevas.
Los silencios que acrediten las verdades que me calle.
Las amigas. Los amigos.
La familia. Los amigos y amigas que son familia.
La esencia. La decencia. Las presencias.
Los amores creciendo de a poco pero no de a ratos.
Los espacios para mí.
La lagrimas para el final de las películas que cuenten algo sobre la vida, pero no el llanto para mi vida.
La memoria y el recuerdo como una noble manera de revivir a los que se fueron.
El cuerpo sin nuevas cicatrices.
La mente con ganas de inventar.
La pasión comiendo de mi mano.
Y un avion de papel que m lleve por el calendario sin temor a caer.
Los abrazos.
La emoción anudada a la altura del estómago.
Los momentos que pediré que se conviertan en eternos.
Las caras de siempre y las nuevas.
Los silencios que acrediten las verdades que me calle.
Las amigas. Los amigos.
La familia. Los amigos y amigas que son familia.
La esencia. La decencia. Las presencias.
Los amores creciendo de a poco pero no de a ratos.
Los espacios para mí.
La lagrimas para el final de las películas que cuenten algo sobre la vida, pero no el llanto para mi vida.
La memoria y el recuerdo como una noble manera de revivir a los que se fueron.
El cuerpo sin nuevas cicatrices.
La mente con ganas de inventar.
La pasión comiendo de mi mano.
Y un avion de papel que m lleve por el calendario sin temor a caer.
Un año feliz. Eso quiero.
CdeUSA
CdeUSA
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